Narrar en Viñetas: El objetivo de una obra

Hace 5 años 3 0

“Cada tipo de historia y género requiere un tipo de documentación y un nivel de detalle distinto que depende, en gran medida, del objetivo de la propia obra.”

Esta afirmación la dábamos en la segunda de nuestras entradas sobre la importancia de la documentación, por lo que es buen momento para aclarar qué es el objetivo de una obra.

Todos sabemos que existen tantos estilos de cómic, como maneras de narrar y variedades de géneros. Bien, pues el objetivo de una obra podría abordarse, en cierta manera, como si de una clasificación de géneros se tratara.

Scott McCloud a Montreal, Quebec, 2006.  Foto por simon Law bajo licencia CC BY-SA 2.5

Scott McCloud en Montreal, Quebec, 2006.
Foto por Simon Law bajo licencia CC BY-SA 2.5

Existen, grosso modo, dos motivos para leer: entretenimiento y aprendizaje. Lo más habitual es que el lenguaje del cómic se utilice para el entretenimiento. De hecho, la mayoría de obras tendrán la pretensión de entretener, ya sea compartiendo una historia divertida, una obra con un guión justito que sirva al dibujante para que se luzca y el lector “lo flipe” o una obra con un guión emocionante que te tiene enganchado hasta el final. Sin embargo, a lo largo del tiempo se han dado también los llamados “cómics sobre cómics” –como los de Scott McCloud–, cuyo principal objetivo son el aprendizaje y el hacer reflexionar. Si dibujas y escribes cómics, es más que posible que hayas escuchado el nombre de este autor en más de una ocasión y que te hayan explicado maravillas de él y de sus libros que son hoy ya todo un referente. Y eso a pesar de que sus libros no es que tengan un dibujo especialmente virtuoso, y que él no ha inventado ni el lenguaje del cómic ni el género de los libros de aprendizaje o el de los ensayos precisamente. Sin embargo, el objetivo de su obra, unido al resto de factores, hacen de sus libros obras destacables. No se miden (ni se deben medir) con el mismo rasero que una obra que pretende entretener, porque no es su objetivo.

Pero al igual que alguien puede utilizar el lenguaje del cómic con el objetivo de sentar cátedra, también se puede utilizar para compartir con el mundo un drama personal y enviar un mensaje de esperanza a los lectores que pasen por situaciones parecidas; o para protestar contra una situación o un acto determinado; para explicar una parte de la historia de una ciudad, de una profesión…

Lo más habitual es que los autores camuflemos estos mensajes, estos “objetivos”, insertados con naturalidad y que se confundan con documentación que dotan a la obra de más profundidad. Pero en ocasiones los autores decidimos invertir la balanza convirtiendo al objetivo de la obra en protagonista de la misma, provocando que las características como el dibujo, los personajes y el guión pasen a un plano secundario para el lector, incluso sin que el lector se dé cuenta.

Tengáis en vuestro interior la noble intención de entretener o una inquietud más personal o ambiciosa, el cómic, al fin y al cabo, es un medio, y como todos los medios, sirve para comunicar.

Decidid vuestro objetivo y comunicadlo sabiamente a vuestros lectores.

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